Un recorrido de viernes a domingo entre Swakopmund y
Whindoek o viceversa que permite disfrutar de todo el encanto de un país donde
el desierto es el principal protagonista y cuyas dunas son capaces de dejar
boquiabierto al que las contempla.
El Parque del Nambi-Naukluft, formado el 1978 fruto de la
unión del Parque del Desierto del Namib y del Parque de las Cebras del Naukluft
es posiblemente la más extraordinaria reserva
de fauna del mundo. Y no por la cantidad de animales que en ella habitan, a pesar
de su considerable número y variedad, sino por el hábitat en sí: el desierto.
Porque el Namib, además de dar nombre al país, es el desierto más vivo del mundo.
Creado a merced de la fría corriendo de Benguela vagan entre sus áridas planicies
diversas especies de antílopes, oryx y cebras, por poner algunos ejemplos.
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